Juan
Bautista Morillo fue un humilde caballero que se dedicaba al comercio en su
carreta que él manejaba. Murió arrollado por un automóvil por allá en el año de
1920, cuando Morillo se dirigía a un rincón de la ciudad para ofrecer sus
productos. Se cree que el hecho ocurrió en el sitio donde actualmente se
encuentra la capilla. La leyenda del ánima de Morillo comenzó
pocos días luego de su deceso, cuando un caminante que
transitaba por la zona donde falleció, colocó una cruz de madera como símbolo de
respeto hacia el humilde trabajador. No solo le solicitan buena suerte en
los juegos de azar, también se le pide protección para la
familia e incluso al momento de realizar viajes. El favor concedido por
el ánima de Morillo tiene que ser cancelado.


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